Somos todas.

31 de diciembre de 2017. Te levantas a las 10:13 de la mañana. Miras el móvil y lo primero que ves es una cantidad indecente de mensajes de “Feliz año” y entre ellos se cuela una notificación de una noticia: “La Guardia Civil localiza el cadáver de Diana Quer”. Al leer el titular te replanteas eso de “Feliz año”.
¿Que por qué no tenemos motivo para felicitar el año? Hablemos de cifras.
2017 acabó con un balance de 55 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas por violencia machista. A la espera de conocer el recuento final de denuncias por agresiones sexuales, son cuantiosos los casos que conocemos a través de los medios (y los que no han salido a la luz).
En relación con esto destacan los últimos acontecimientos sobre el caso de Diana Quer. Se cumplían 496 días desde que la joven desapareció una noche de agosto en A Pobra do Caramiñal hasta que encontraron su cuerpo el último día del año. 496 días de angustia de una familia, de unos amigos, incluso de un país entero por saber dónde estaba Diana. Las más sinceras condolencias a sus seres queridos.
Volvía a su casa por la noche cuando, asustada, mandó un mensaje a su amigo de que alguien la estaba gritando e increpando. Desde entonces nada más se supo de ella. ¿Cuántas veces nosotras hemos escrito un mensaje así a alguna amiga cuando volvíamos de noche? ¿Cuántas veces miramos hacia atrás cuando regresamos solas? ¿Cuántas veces nos hemos asegurado de cerrar bien la puerta del portal?
La noche del 25 de diciembre, José Enrique Abuín, alias “El chicle” intentó meter a una chica en el maletero. Después, este ser fue denunciado y ya lo que ocurrió a partir de ahía todos lo conocemos. Agresión sexual, lesiones y tráfico de drogas. Ese es el expediente del asesino de Diana, el del citado anteriormente. La autopsia será crucial para la determinación de las penas ya que si se encuentran indicios de agresión sexual, se podría enfrentar a una pena de prisión permanente revisable. Sí, esa pena tildada como inhumana, desproporcionada e inconstitucional, pero ¿cabe el fin de la pena, es decir, la resocialización, en sujetos como este? ¿De verdad puede librarse de esa inhumanidad o de esa desproporción alguien tan despreciable? Ese es un debate aparte en el que tendremos que intentar dejar de lado la rabia que nos producen sucesos así y ceñirnos a lo establecido por el Código Penal.
Pero volvamos a cuando salió a la luz este caso. En los medios de varias cadenas privadas se mancilló la memoria de Diana examinando su firma, que decía que denotaba tristeza, cuestionando su vestimenta y actitud extrovertida, inventándose supuestos hechos que habían pasado en la familia.
Sólamente transmitir un mensaje a toda esa carcunda mediática: una vez más habéis instaurado vuestro común denominador que son los discursos patriarcales y la búsqueda de morbo por algo de audiencia. Y también, una vez más, señaláis a la víctima y a su entorno como ocurrió con el caso de la Manada. Sois cómplices del daño.
Por otra parte, es de agradecer a los medios, sobre todo los independientes, que se han ceñido al suceso manteniendo en todo momento el respeto que se debe tener en tales circunstancias.
Dejo una puntualización al respecto para que se reflexione en esta sociedad. Si te resistes, te asesinan, pero si te dejas hacer por miedo, eres cuestionada y señalada. ¿Qué debemos hacer? Con todas estas insinuaciones por parte de los medios se fomenta el terrorismo machista. Apología del terrorismo. ¿Nos suena este artículo del Código Penal? ¿Cuándo la Ley será efectiva y nos amparará de verdad?
No queremos más promesas de pactos de estados, ni de medidas de protección que acaban siendo violadas (como ocurrió con la chica asesinada por su expareja estrellándose contra una gasolinera, individuo que tenía una orden de alejamiento y varias denuncias interpuestas por violencia machista).
No queremos que nos sigan violando, que nos sigan asesinando. No queremos tener miedo. Queremos ir solas por la noche. Queremos sentirnos seguras. Nos queremos libre. Nos queremos vivas. ¿Hasta cuándo vamos a tener que gritar para ser escuchadas?
En efecto, este artículo contiene una suma bastante elevada de preguntas sin respuestas, pero es que mientras nosotras esperamos esa contestación y alguna solución efectiva, esos mismos gritos de los que hablábamos ahora no serán silenciados y las cifras por violencia machista seguirán aumentando. Actuemos. Porque hoy es Diana. Pero mañana puedes ser tú. O yo. Porque Diana SOMOS TODAS.

Artículo escrito por Nerea Gil, estudiante de Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Autónoma de Madrid.

 

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1 Comment

  1. Me parece de lo más acertado éste artículo, pero desgraciadamente vivimos en una sociedad de lo más conformista y olvidadiza hasta que surge otro caso como el tratado en éste. Creo que somos un poco “cínicos” con respecto a la ley puesto que la Prisión Permanente Revisable es totalmente justa y NO queremos reconocerlo.Enhorabuena por el artículo.

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