Proceso de paz en Colombia: futuro y conclusiones. (Parte II)

Futuro de Colombia: 

 

Ahora bien, la comunidad internacional ha recibido este Acuerdo de Paz calurosamente, incluso si tenemos en cuenta que Estados Unidos sigue manteniendo a las FARC y el ELN en su lista de grupos terroristas. Se ha otorgado al actual presidente, Juan Manuel Santos, un nobel de la paz por su papel conciliador entre ambos bandos. La construcción de la paz es un proceso largo y costoso, que requiere de la buena fe de ambos bandos. Hay una evidente conexión entre construcción de paz y negociaciones de paz, pero estas no son el único factor a tener en cuenta, sobre todo en un país como Colombia donde hay una gran cantidad de actores políticos que tienen alguna repercusión en el proceso: asociaciones de víctimas, paramilitares, el ejército, etc. Además, tenemos que tener en cuenta que es uno de los conflictos que más se extiendes en el tiempo que América Latina y el mundo en general. Y aunque el plebiscito de 2016 podría dar a entender que el pueblo de Colombia no quiere la paz, realmente se puede interpretar con que no quiere impunidad para los criminales de guerra. Hemos visto que este proceso de paz ha sido muy capaz de incluir a la sociedad civil en él. Esto ha conseguido crear un empoderamiento pacifista en la sociedad.

Este concepto fue manejado por primera vez por Muñoz, quien lo define como el reconocimiento de las realidades, prácticas y acciones pacíficas, y sus capacidades para actuar y transformar su entorno más o menos cercano y para impulsar y promover la creación de redes entre todos los actores que de una u otra forma tienen intereses en promocionar la paz (Muñoz, 2001). Uno de los principales papeles que han tenido las negociaciones de paz es crear el imaginario colectivo de una posibilidad de paz. Esta idea es muy poderosa para permitir el desarrollo correcto del proceso de paz, así como que la comunidad internacional se haya volcado en apoyar el proceso, países tan dispares como Noruega o Venezuela han formado parte del proceso de alguna manera. Así, vemos que el empoderamiento pacifista crece y la paz ve más posibilidades. Así, vemos un gran impacto positivo que el acuerdo de paz tiene sobre los civiles.

Diversas asociaciones de Derechos Humanos y de víctimas han criticado la imposición de formas forzadas de reconciliación; y debemos tener en cuenta que, aunque la decisión de perdonar pertenece al ámbito moral, no jurídico, puede suponer un obstáculo para el desarrollo del proceso (Uprimny y Saffon, 2008: 180) y del empoderamiento pacifista. Pero aun así, el pueblo colombiano ha dado la bienvenida a las nuevas perspectivas de paz y se muestra abierto a la posibilidad de negociaciones para enmendar el acuerdo.

Ahora bien, ¿qué posibilidades tiene de éxito? ¿Y qué pueden esperar los colombianos ante su seguridad ciudadana? Siendo un tema del que tenemos poca literatura, intentaremos guiarnos por los recientes hechos en Colombia. Colombia cerró 2016 con la cifra más baja de homicidios en 42% y de acuerdo con el Ministerio de Defensa Colombiano, esta cifra no ha dejado de decrecer en los últimos 4 años. Esto podría darse a muchas razones, pero si vemos que el presidente Santos ha sido capaz de llevar a cabo exitosas operaciones en contra de las FARC y reformas que han propiciado la protección individual, podemos decir que estas han sido gracias al proceso de construcción de paz que el presidente ha llevado a cabo. La seguridad ciudadana ha estado siempre latente en el proceso de discusión, ambas partes quieren asegurar que los ciudadanos de ambos están protegidos de cualquier tipo de agresión. Hay que tener en cuenta que tanto las FARC como el ELN han cometido secuestros y asesinatos, pero que también el ejército ha llevado a cabo operaciones en contra de civiles en nombre de la protección del estado. El Acuerdo tiene en cuenta la seguridad ciudadana y se da cuenta del peligro que supone para los ciudadanos la reinserción de una guerrilla violenta. Como hemos visto anteriormente, Colombia tiene historia con la reinserción y castigo de la guerrilla, con el caso del M-19. Fue un caso muy sonado porque aunque un proceso rudimentario, pero exitoso, durante la administración de Barcos (Pizarro, 2012: 2). Gracias a la política de adaptación a la paz, se posibilito el entendimiento y dialogo entre ambas partes. Fue concebida como un pacto político: Pacto Político por la Paz y la Democracia. Así se normalizo la presencia del grupo como actor político y se cesó la violencia. (Programa para la Reinserción, 1995: 12-17). Es muy compresivo y bien estructurado aunque pueda ser visto por mucho como una normalización de un grupo terrorista, fue capaz de integrar a la guerrilla en la sociedad sin mayores problemas.

Si este nuevo acuerdo sigue las pautas anteriores y además es capaz de establecer parámetros para la justicia transicional e inclusión de las víctimas y civiles en el proceso, podemos esperar los mismos resultados exitosos en cuanto a seguridad ciudadana.

Conclusiones:

Con todo esto, podemos sacar varias conclusiones. La primera y más importante es que el Acuerdo de Paz de Colombia es lo bastante exhaustivo y comprensivo para poder mantener la paz de forma duradera y se le auguran unas buenas perspectivas de futuro tanto por parte de los colombianos como por parte de la comunidad internacional. Sus posibilidades de éxito son altas y no sólo por el acuerdo en sí, sino gracias al empoderamiento pacifista que las negociaciones han sido capaces de crear. Por ello, y como respuesta nuestra pregunta de investigación, podemos decir que si, el acuerdo será capaz de mantener la paz en Colombia.

Pero como hemos visto, es más complejo que esto. Dentro del acuerdo, y teniendo en cuenta la historia de Colombia, nos encontramos con la justicia transicional. Como hemos visto, la posibilidades de convertirla en un discurso malicioso y usarla como pretexto para la impunidad. Pero aquí, hemos visto la activa participación civil, que se niega a permitir amnistía para quienes hayan cometido tantos crímenes sin que estos sean castigados (tanto el voto en el plebiscito como las voces de las asociaciones de víctimas en el proceso). La concienciación de la sociedad es una de las razones por las que podemos contar con que se haga justicia aunque sea a través de la JEP, pero de forma correcta.

Ya que hemos incluido seguridad ciudadana en nuestra definición de paz, debemos tener en cuenta como la firma del Acuerdo repercutirá en esta. Si sigue l pauta del anterior proceso llevado a cabo con el M-19 y siguiendo lo establecido en el acuerdo, a la vez que asumiendo la buena fe de ambas partes, podemos confiar en que la transición sea capaz de mantener unos buenos índices de seguridad ciudadana.

A pesar de sus buenas perspectivas de futuro y como la comunidad internacional se ha volcado en este proyecto, solo el tiempo puede decir si Colombia será capaz de sustentar la paz a largo plazo.

Ensayo escrito por Romana Rodríguez Pacín, estudiante de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid.

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