Proceso de paz en Colombia: seguridad ciudadana y justicia transicional. (Parte I)

Definición de conceptos

  • Seguridad ciudadana

De manera amplia, se define como la preocupación por la calidad de vida y la dignidad humana en términos de libertad, acceso al mercado y oportunidades sociales. Así, habría una gran cantidad de factores que afectarían a la seguridad ciudadana (ILPES, 1997: 5). Desde otra perspectiva, se plantea que la seguridad ciudadana significa principalmente no temer una agresión violenta, saber respetada la integridad física y, sobre todo, poder disfrutar de la privacidad del hogar sin miedo a ser asaltado y circular tranquilamente por las calles sin temer un robo o una agresión. La seguridad sería una creación cultural que implicaría una forma igualitaria de sociabilidad, un ámbito libremente compartido por todos (PNUD, 1998: 128). Esta definición ofrecida por el PNUD será la que manejemos, ya que es la más utilizada a nivel mundial y la que maneja el propio gobierno colombiano en su Ley para la Seguridad Ciudadana de 2011.

  • Guerrilla

Una de las primeras definiciones politológicas de guerrilla la ofrece Huntington (1962: 16). Define la guerrilla como una forma de guerra por la cual el lado estratégicamente más débil asume ofensivas tácticas en lugares, momentos y formas determinadas. Es el arma de los débiles. Nunca se escoge ante la posibilidad de una guerra habitual, se utiliza solo y cuando la posibilidad de una guerra normal no se puede ejecutar. Algunos autores que han escrito con posterioridad, como Kalyanaraman (2003: 1) aclaran que es un concepto sobre todo aplicable a bandas pequeñas de luchas irregulares cuya intención superior es desbancar a las autoridades del lugar donde luchan, y siempre caracterizados porque no se rinden a pesar de la obvia superioridad militar de su oponente. Para Colombia, esto de aplica de manera perfecta a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC en adelante) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN en adelante).

  • Justicia transicional

Justicia transicional es un término que cabe destacar debido a la importancia que cobra en estos procesos. La justicia transicional se entiende como el conjunto de mecanismos y herramientas que permiten hacer frente a un masivas violaciones de derechos humanos que implican la necesidad de integrar elementos para garantizar: la verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición. En este sentido y de acuerdo con la definición que ofrece Rincón, la justicia transicional responde a una concepción de la justicia vinculada a los momentos de transición política de una situación de dictadura hacia la democracia o de una situación de conflicto armado o de guerra civil hacia la paz, que busca lidiar con un pasado de graves violaciones de derechos humanos y/o del Derecho Internacional Humanitario, enfrentando los crímenes cometidos bajo regímenes represores o durante el conflicto armado o la guerra civil (Calderón, 2015: 4).

  • Construcción de la paz

Su intencionalidad manifiesta o implícita ha estado relacionada con “movernos de una violencia destructiva a un compromiso social constructivo” (Lederach, 2008: 11) y con la “consolidación y fortalecimiento de la paz para prevenir la reactivación de conflictos”, entre otras (Boutros-Ghali, 1993: 323-332) Por ello, aunque se trate de una categoría académica en construcción, es indudable su carácter positivo, propositivo y esperanzador.

Historia del conflicto:

  • Crecimiento y desarrollo del problema

Para poder entender la resolución del conflicto, primero debemos entender en conflicto en sí. El hecho de que sea un conflicto residual de la Guerra Fría lo convierte en el único de su tipo, agregado a que Colombia es la democracia tradicional más consolidada de América Latina. Durante los años 60, aparecerán en el país una serie de grupos armados de ideología comunista que acaban dejando el conflicto ideológico a un lado y tendrán una serie de causas objetivas que debemos tener en cuenta: concentración de la tierra: estaba en mano de unas elites tradicionales, las cuales también mantenían el poder democrático. El estado era incapaz de tomar el control en todo el territorio debido a su extrema centralización, dejando terreno para que los poderes factico, como la guerrilla o el narcotráfico lo ejercieran ellos mismos. Este problema se extiende en el tiempo hasta hoy. La mortal combinación del narcotráfico con la guerrilla añadirá el problema del narcoterrorismo. Por último, durante la guerra fría se empoderó la militarización contra los enemigos internos, lo que favorece la posterior paramilitarización. El paramilitarismo es el tercer actor que se enzarza en la violencia con el resto de grupos.

  • En busca de una solución

Aunque varias veces se intentó establecer diálogo con estos grupos, el hecho de que estuvieran considerados como terroristas por la comunidad internacional, gracias a Estados Unidos, no facilitaba ningún intento de desmovilización. A pesar de todo, con la llegada del presidente Santos y tras la desmovilización del paramilitarismo, los esfuerzos del gobierno han sido más efectivos, y gracias a las negociaciones se ha conseguido llegar al Acuerdo de Paz que tenemos vigente a día de hoy. El proceso de paz se ha definido en las siguientes fases:

  1. Etapa de exploraciones: en Cuba y Noruega. Ambos actores tantean sus posibilidades en lugares donde se sienten seguros.
  2. Etapa de instalación de la mesa de negociación: Venezuela y Chile como acompañantes. La guerrilla sigue siendo un actor político. Importancia de hablar de lo que sí se puede acordar, donde están los límites.
  3. Etapa de socialización: se estable el dialogo y empiezan los respaldos.
  4. Etapa de preparación del postconflicto: viabilización. ¿Cómo se explica el pacto a los colombianos? ¿Cómo se va a pagar este cambio tan grande? El acuerdo se vertebra en torno a verdad y reparación: lo trágico de las guerras está en no saber lo que pasó ni como, saber quién tiene la responsabilidad del daño. Justicia y Jurisdicción Especial para la Paz: alternativas a la justicia tradicional que tenga en cuenta la transicionalidad del proyecto.
  5. Plebiscito: era la forma de legitimación, pero al ganar el NO, se pierde. Hay muchos factores que lo causas: actores conservadores, sectores de propietarios de la tierra y elites regionales, empresarios y sobre todo gran desafección política. La gente no se cree ni a los políticos y ni a la guerrilla. La idea de paz es muy difícil de conseguir.
  6. Etapa de redefinición: nuevas rondas de negociaciones. Cambios para adaptar el texto a todos los sectores. Re-articulación de los acuerdos. Carrera contra las elecciones.
  7. Etapa de postconflicto o de vuelta a la guerra: este ensayo se centrara en el estudio de la viabilidad del proyecto y sus posibilidades para la manutención de la paz.

 Acuerdo de Paz: Justicia transicional.

La perspectiva de la justicia transicional está muy presente en la redacción del acuerdo. Colombia tiene historia con la Justicia Transicional, ya que podemos observar su uso parcial en las negociaciones que llevaron a cabo con el grupo M-19, donde no hubo verdad pero sí reparación en cuanto a la reivindicación de las víctimas (Muñoz, 2015: 47). El Acuerdo de Paz crea una Comisión de la Verdad, así como implementa una jurisdicción especial para lidiar con los crímenes de la guerrilla: Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).

La Comisión de la Verdad se encuentra ente un gran reto: determinar la verdad de lo que ocurrió a más de 8.4 millones de personas que entraron en el registro de víctimas. Con esta misión y bajo la órdenes de esclarecer solo graves violaciones a los derechos humanos y graves infracciones al Derecho Internacional Humanitario, en particular aquellas que reflejen patrones o tengan un carácter masivo, que tuvieron lugar con ocasión del conflicto, la Comisión se encuentra ante la posibilidad de convertir a las víctimas en parte del relato, es decir, investigar os casos más importantes y grupales, que puedan abarcar el problema de forma más general.
Por otra parte, tenemos el hecho de que algunos sectores de la población se quejan de que, aunque se prometió que el acuerdo se vertebraría en torno a las víctimas y su compensación. Véase Paula Robledo, la delegada de la Defensoría para Asuntos Constitucionales, expuso que no hay nada en el Acto Legislativo ni en la Ley de Amnistía e Indulto que precise cómo será la participación de las víctimas. El tema quedará en el reglamento que hagan los magistrados de la Jurisdicción Especial para la Paz. Las víctimas exigen tener una mayor participación el proceso, aunque entienden que solo se lleven a la JEP una serie de casos significativos, la ONU y otros organismos internacionales piensan que es necesario que tengan un papel activo para asegura justicia por su parte.

Aun con esto, en el acuerdo encontramos que el Gobierno se compromete a crean una serie de programas de ayuda a las víctima, tanto de la Guerrilla como del propio Estado, lo cual es tremendamente importante si tenemos en cuenta que los crímenes se cometieron en ambos bandos. Y es muy importante tener en cuenta que justicia transicional no puede ser sinónimo de impunidad. Existe un discurso peligroso que es denunciado por Uprimny y Saffon donde la justicia transicional, y en particular de los derechos de las víctimas, se utilizan con el principal propósito de ocultar la impunidad. Se trata de un uso manipulador, en la medida en que adopta el lenguaje de la justicia transicional como un instrumento meramente retórico, a través del cual no se realiza ninguna transformación material o práctica, pero sí se obtiene un importante efecto simbólico. Este consiste en la legitimación de las fórmulas para enfrentar un pasado de atrocidades que resultan de las dinámicas políticas de las negociaciones de paz, y que por lo general tienen como fin la impunidad, por ser el camino más fácil para lograr una paz negociada (Uprimny y Saffon, 2008: 176). Es uso de este discurso para asegurar la impunidad de los perpetradores de crímenes se ha utilizado antes, por lo que el Acuerdo de Paz tiene muy en cuenta esta perspectiva e intenta que la parte de “justicia” de la justicia transicional cobre importancia, a su vez que entiende la delicada situación de los juzgados.

Teniendo esta información y viendo las perspectivas de futuro,  la pregunta que nos acontece es: ¿será el acuerdo efectivo para la manutención de la paz? Aquí es donde entra el concepto de seguridad ciudadana en juego. En este ensayo, definimos paz no solo como la ausencia de conflicto, sino como en bienestar ciudadano que la seguridad ciudadana le proporciona. Por ello, la paz es más extensa que la finalización del problema, sino asegurar la estabilidad en el tiempo y la protección de las personas en su vida diaria.

 

Ensayo escrito por Romana Rodríguez Pacín, estudiante de Ciencia Política  en la Universidad Autónoma de Madrid.

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